
Como la gran mayoría de los argentinos, fui criado bajos los mandatos de la religión hegemónica vernácula: La Iglesia Católica. Pasé sin sobesaltos todos los sacramentos y para la edad de los 14 años rezaba para curarme, rezaba para no sentir lo que sentía, rezaba para que no me atrayera lo que me atraía, rezaba para no SER. Años después y con un grupo de amigos de la secundaria empecé a cuestionar ciertas cosas del catolicismo, luego esas criticas fueron madurando. Para cuando terminé el secundario, las objeciones se habían esparcido como antrax en el aire a todas las religiones. Ya en la facultad conocí otras miradas sobre las religiones y la idea de Dios, mucho más profundas, reflexivas y críticas.
Para los 19 años era un Ateo militante cuestión que siguió hasta hace unos meses atrás, cuando me di cuenta que atacar a las religiones es por demás complicado ya que solo logra fortalecerlas. Mi ateismo no tiene como base mi inclinación sexual, si bien fue esta la que me permitió empezar a cuestionar ciertas cosas. Va mucho más allá de eso y el estudio de determinados autores (Nietzsche, Marx, Engel, Kant, Hegel, etc. etc.) me permitió convertirme de un ateo vulgar a un ateo con argumentos.
El estudio de la historia y de la actualidad me permitió darme cuenta de la principal función que tienen las religiones TODAS sobre la sociedad: mantener el status quo. Que todo siga como está es la base fundamental y la justificación de la creación de las religiones. Todo cierra en las religiones, lo que no explica la historia lo explichace la biblia y lo que en la actualidad sólo un loco creería en la religión se vuelve místico, milagroso, divino. Todo deviene en FE, en ESPERANZA, en CONFIAR,que TODO se va a ARREGLAR, que si la justicia falla en el hombre, NO FALLA en DIOS y que lo que en la tierra se nos negó en el cielo se nos será recompenzado. Una maquinaria que aplasta los sueños de ser felices en el mundo terrenal, nos niega derechos, placer, nos invita a tratar como inferiores a las mujeres y a actuar contradictoriamente imponniendo el culto al dolor, al sufrimiento y al sacrificio irracional para ser premiados con un puesto a la derecha de Dios. Si bien esto refiere a más a la religión Católica y al cristianismo en todas sus ramas, no obstante, las tres principales religiones del mundo es más en lo que coinciden que en lo que no. La idea de Dios sirve para que el hombre no desarrolle su potencial, no se cuestione el orden dado, ni la pobreza, ni el machismo, ni la discriminación. Dios es el efecto placebo en el hombre para que éste no recurra a pensar y sobre todo reúse de conocer, es por eso que Dios castiga a Adán y Eva a vivir fuera del Paraíso: los muy subersivos se atrevieron a salir de la ignorancia. La Manzana no era más que el discernimiento entre lo bueno y lo malo, pero nada puede ser bueno si el mal no existe, por lo tanto la manzana no es más que la representación del conocimiento. Para todas las religiones su peor enemigo fue, es y será el conocimiento. La Iglesia persiguió a Galileo Galilei hasta hacerlo retractarse de su teoría heliocéntrica del universo no sin antes éste llegar a pronunciar la célebre frase: "E pur si muove" (Sin embargo se mueve)
Hoy es esa misma camarilla los que niegan los derechos a gay y lesbianas, son esos mismos que se espantan de los divorcios, del aborto, la eutanasia y las investigación con células madres, se cansan de hablar de pobres y se visten con telas carisimas, adornos de oro, masacraron al menos 200 millones de personas en la "conquista de américa" pero nunca nadie fue condenado por estos crimenes y son muy pocos los que lo llegan a ser condenanos por los innumerables casos de abuso sexual en menores.
Quero terminar esta sintética reflexión con una frase que me quedó grabada de por vida "La religiones son el opio de los pueblos" Karl Marx
